El abordaje de los Estudios teatrales está conectado con la epistemología humanista. Más allá de lo especulativo y analítico, en esta entrada se define este dominio desde una vía neutral que permite fijar los límites según la perspectiva y los paradigmas que se tornan variables a lo largo del tiempo. Siguiendo a Hjørland y Albrechtsen (1995), tomamos el dominio como comunidad discursiva. Hjørland afirma, además, que el dominio puede consistir en una “disciplina científica o académica”. Similarmente, continúa el autor, “puede erguirse como una comunidad discursiva conectada con la esfera política, la religión, los negocios o el ocio. […] Un dominio dado puede tener diferentes definiciones dependiendo de diversas visiones teóricas e intereses relacionados” (Hjørland, 2004, p. 3).
Los Estudios teatrales suponen un ámbito identificable con el segundo modus operandi que Klein (1996) categoriza en la producción del conocimiento: problemas intelectuales interdisciplinarios que no pueden resolverse dentro de una única disciplina. Al abordar los Estudios teatrales como un dominio de conocimiento, se deben tener en cuenta al menos dos aspectos importantes. En primer lugar, los Estudios teatrales han de aproximarse como un dominio interdisciplinario. En segundo lugar, una disciplina, en este sentido, es una unidad tradicional de organización del conocimiento (especialmente sistemas de clasificación), pero también es un concepto esencial. En un enfoque analítico, el dominio y la disciplina pueden fusionarse en algunos casos, pero en general el término “dominio” es más amplio: “una comunidad discursiva es una entidad menos formal que una disciplina, es una unidad determinada por el estado actual de la comunicación” [traducción propia] (Hjørland, 2005). Sin embargo, la terminología en el área de la relación entre dominios,