Espacio escénico: es uno de los términos más utilizados en el vocabulario teatral, sin embargo, su definición es compleja por su anfibología. Tiene dos acepciones interconectadas: una, relativa al lugar físico de la representación (puntos 1 y 2), y otra que suma lo conceptual (punto 3). La primera tiene dos variantes: 1) como sala de artes escénicas (cuando por sus características arquitectónicas no llega a llamarse teatro se utiliza el término “espacio escénico”) y 2) como sinónimo de escenario (haya o no un tablado o un espacio liminar entre emisor y receptor) e, incluso, antes de que se produzca el espectáculo. La definición conceptual es el conjunto de ideas, teóricas o prácticas en el ensayo, que el dramaturgo, director de escena, escenógrafo u otro miembro del equipo creativo elaboran pensando en el espacio de la comunicación artística (la dramaturgia espacial, que podríamos definir como un pre-espacio escénico). 3) En el momento de la comunicación artística se funde la acepción física con la resolución de las ideas conceptuales y se produce la recepción del espectador. Es el lugar de la representación, el espacio físico, y también el mental del espectador. En ese hecho hay una convección, un lugar y un tiempo compartido (sala y/o escenario); y se materializan las ideas (dramaturgia espacial, el pre-espacio escénico) de los creadores en el hecho artístico. Ahora sí, el espectador recibe una serie de estímulos visuales (escenografía, luz, vestuario y caracterización) y sonoros (espacio sonoro y espacio textual) –e incluso táctiles, olfativos o del gusto–  que conforman una recepción intelectual y emocional de dónde se sitúa la acción escénica. En el espacio escénico se conjugan el ambiente, función locativa, y la atmósfera, función sentimental.

Unido a espacio escénico aparecen otros términos relacionados, como son escenografía y decorado. La esc