La adaptación es un proceso dramatúrgico* que transforma un texto fuente para la puesta en escena. Si la fuente pertenece a un texto teatral, existe gran confusión con el concepto de versión* e intervención* en las formulaciones teóricas y en las aplicaciones prácticas del término. No obstante, si se trata de un género distinto al dramático, el término de adaptación se emplea de manera algo más unánime (Pavis, 1998, p. 35, y Marchese y Forradellas, 1986, p. 18). Además, para Patrice Pavis esta acepción es sinónima de “versión escénica” (1998, p. 505) y para Sanchis Sinisterra la transformación de un texto narrativo para la escena es una “intervención dramatúrgica del texto narrativo” (2003). En la práctica escénica se usa indistintamente con “versión teatral” o “basado en”.

El desacuerdo teórico y escénico del concepto de adaptación está relacionado con el grado de transformación del texto teatral fuente. El extremo más conservador argumenta que en la adaptación se realiza “un estado mínimo de intervención buscando no romper la línea de dependencia del texto con el universo para el que sirve de vehículo de transmisión” (M. Lax, 2014, p. 155) con “pequeñas modificaciones, meros ajustes para nuevas circunstancias de representación” (Doménech, 2016, p. 228). José Gabriel López Antuñano profundiza sobre esta línea y asevera que estos cambios se ejecutan sobre “la estructura dramática sin afectar a la fábula, (…) supresión de subtramas, alteración o supresión de escenas, reemplazo de largos parlamentos expositivos y realización de un proceso de actualización del texto literario” (2008, pp. 18-19). Para mayores grados de actuación sobre el texto fuente aplica los términos de intervención y